Poéticas del vestir: cuando la moda dialoga con el arte
La socióloga Daniela Lucena recorre los cruces entre moda y arte desde los años 40 hasta hoy en ¿Por qué son tan geniales?, un libro que propone pensar el vestir como práctica cultural y política.

La moda puede pensarse como un gran armario: un espacio amplio y cambiante donde cada percha habilita una forma distinta de abordar y vincular las prácticas del vestir. En esta ocasión, la percha del arte funciona como punto de partida para presentar ¿Por qué son tan geniales?, el nuevo libro publicado por Editorial Ampersand. En él, su autora, Daniela Lucena, investiga los cruces entre moda y arte en la Argentina desde la década del cuarenta hasta la actualidad.
Socióloga y doctora en Ciencias Sociales, Lucena es autora de Contaminación artística. Vanguardia concreta, comunismo y peronismo en los años 40 y coautora de Modo mata moda. Arte, cuerpo y (micro)política en los 80, Costura y Cultura. Aproximaciones sociológicas sobre el vestir y Body Art. En este nuevo volumen, resultado de más de 400 páginas de investigación, archivos, historias y testimonios, la autora comparte con The Fashion Frontiers el proceso y el entramado conceptual que dio forma a la obra.
El título plantea una pregunta irónica y potente: “¿Por qué son tan geniales?”, ¿Cuál es la tesis central y por qué elegiste esta formulación para abrir la conversación?
La pregunta ¿Por qué son tan geniales? viene de una obra de mediados de los años 60 que ya se burlaba, de algún modo, de la idea de genialidad artística. Me interesaba arrancar desde ahí, porque sigue siendo una pregunta incómoda.
Y el libro tiene que ver con eso: con correrse de la figura del genio como alguien excepcional, aislado y pensar la genialidad en relación con las condiciones materiales, los contextos históricos, los vínculos, las determinaciones sociales. No como algo mágico, sino como algo que se construye. En lugar de responder de inmediato, prefiero que la pregunte incomode, que active la sospecha. Porque la genialidad (tal como la solemos narrar) dice tanto de las obras como de las sociedades que necesitan consagrarlas.
¿Qué recorrido profesional y académico te llevó a escribirlo? ¿Hay un momento o proyecto previo que fue decisivo?
Me especializo en Sociología de la Cultura y, en los últimos años, mi trabajo se fue concentrando cada vez más en los cruces entre arte, moda y diseño. Ahí ya había una pregunta latente, aunque todavía no tenía forma de libro.
El punto de inflexión fue durante la pandemia. En un curso que dictaba on line, casi sin darme cuenta, apareció algo muy revelador: sabíamos muchísimo sobre las vanguardias europeas y su relación con el arte y la moda, pero muy poco sobre lo que había pasado acá. Esa asimetría me empezó a hacer ruido. Y el libro nace de esa inquietud. De la necesidad de contar una historia local, situada, que no repita el relato importado. Me interesó mirar de nuevo nuestro propio pasado y preguntarme por qué ciertas experiencias quedaron tan poco narradas. Ahí aparece el deseo de hacer esta investigación.
El vínculo entre moda y arte se enmarca desde 1940 hasta la actualidad. ¿Por qué elegiste ese horizonte temporal?
El recorte temporal es una decisión metodológica muy consciente. Empiezo en los años 40 porque ahí aparecen, tal vez por primera vez de manera clara, experiencias que cruzan arte, moda y diseño sin respetar del todo las fronteras disciplinares. Prácticas que retoman los discursos de la vanguardia histórica europea y soviética desde una impronta muy local. Y el recorrido llega hasta el 2000 casi como un umbral. Me interesaba cerrar ahí para poder contar lo que ya estaba en germen en el nuevo milenio: la consolidación del diseño de autor, la expansión del arte contemporáneo y una escena mucho más diversa en términos de lenguajes y soportes materiales. De todos modos, no es una historia total ni lineal. Es una constelación que busca mostrar cómo esos diálogos se fueron transformando y cómo, con el tiempo, dejaron de ser excepcionales para volverse cada vez más frecuentes en el campo cultural.

En la sinopsis se menciona un cartel de 1965 con Dalila Puzzovio, Edgardo Giménez y Charlie Squirru. ¿Podrías contarnos la historia de esa pieza?
Ese cartel de 1965 es clave porque se trata de una obra que sale del espacio del arte y se instala en la ciudad. Aparece en el espacio urbano y dialoga directamente con el transeúnte, casi como si fuera una pieza publicitaria. Ahí se cruzan arte, comunicación y espectáculo y también una cuota de ironía: los artistas se presentan a sí mismos como modelos a seguir, juegan con la idea de genialidad, la exageran, la ponen en escena. En ese sentido, es un ejemplo muy potente del cruce arte-moda en la Argentina, no porque muestre ropa, sino porque trabaja con la lógica de la imagen, del impacto visual, del cuerpo expuesto en el espacio público.
Además, en el caso de Dalila Puzzovio, ese cruce se vuelve todavía más explícito. Fue una de las artistas de la vanguardia de los años 60 que más experimentó con la moda y con el cuerpo vestido, desde su célebre zapato Doble Plataforma hasta vestidos y textiles menos conocidos, pero muy interesantes. En toda su obra hay una reflexión constante sobre qué significa vestir un cuerpo, cómo se construye una imagen y cómo circula luego en contacto con el público y/o los usuarios.
¿Hay algún capítulo o pasaje que te haya marcado especialmente?
Hay historias del libro que me conmueven mucho. Una es la de Tana Sachs. Me conmueve su recorrido: una infancia atravesada por el exilio, el aprendizaje temprano del trabajo con telas, la formación artística y, sobre todo, la decisión de apostar al textil como un campo a construir. No solo por lo que produjo, sino por todo lo que generó alrededor: talleres, formación, transmisión de saberes, especialmente entre mujeres.
Con Juan Risuleo me pasa algo parecido. Me interesa mucho su modo de pensar el vestir como lenguaje, su rechazo a lo solemne, su apuesta por una identidad propia y su vínculo con Federico Moura. Ahí aparece una sensibilidad compartida, una forma de estar en el mundo donde el cuerpo, la imagen y el deseo ocupan un lugar central. Además, tuve el gusto de reencontrarme con Juan en el atelier de Pablo Ramírez, donde hoy está trabajando. Pudimos charlar varias veces y siempre es un placer escucharlo. Juan es un amor y tiene una memoria viva, generosa, que vuelve todo todavía más cercano. Las entrevistas le dieron al libro un tono muy especial, porque muchos tramos están construidos a partir de los relatos de los propios protagonistas.
¿La moda necesita hoy del arte para legitimarse o esa frontera ya dejó de tener sentido?
Creo que las jerarquías entre arte, diseño y moda empezaron a resquebrajarse, pero no desaparecieron del todo. En muchos espacios todavía sigue operando la idea de que la moda necesita legitimarse, ya sea acercándose al arte o presentándose como arte. Eso se ve en ciertos congresos, donde la moda sigue siendo leída como un tema menor y también en algunos museos o galerías donde la distinción entre bellas artes y artes aplicadas todavía organiza qué entra y qué queda afuera.
Justamente por eso me interesa pensar zonas de intercambio, cruces que funcionan como ficciones productivas, donde el cuerpo vestido se convierte en un lugar de experimentación. Por eso hablo de “poéticas del vestir” que no se limitan a reproducir lo dado, sino que expresan nuevos sentidos, renuevan las formas establecidas y ponen en tensión los discursos dominantes sobre la belleza, el deseo, el cuerpo, el género y lo político.
¿Qué rol tienen las instituciones en dar visibilidad o canonizar cruces entre moda y arte en Argentina?
Las instituciones tienen un rol clave porque no solo visibilizan, también jerarquizan y legitiman. En la Argentina, ese proceso fue y sigue siendo desigual. Hubo momentos de apertura y otros de resistencia muy fuerte, sobre todo cuando la moda o el vestir desarman las categorías tradicionales del museo. Por eso, más que pensar en canonizaciones cerradas, me interesa ver qué relatos construyen las instituciones, qué cuerpos habilitan, qué lenguajes aceptan y cuáles todavía quedan en los márgenes. Ahí la visibilidad no es neutra: produce sentido. Y ese es, justamente, el punto donde se juega lo más interesante de la discusión.
En pocas palabras
Un libro sobre moda para leer
“La muerte de la moda, el día después” de Susana Saulquin
Una exposición o muestra reciente que recomiendes
Damero, curada por Constanza Martínez en Galería Nora Fisch
Una película que te atrajo en el último tiempo
Sunset Boulevard
Próximo proyecto o tema que te interese investigar
Cruces entre arte y moda en la escena actual de Buenos Aires




